jueves, noviembre 03, 2011

Tú: el sentido

Hoy me ha pillado desprevenida una presencia invisible en la almohada... Y creo que eras tú, aunque no pueda estar segura.
Digo creo, porque casi siempre eres tú a quien imagino observándome al otro lado de la cama, con esa sonrisa en forma de media luna, haciéndome dulces todos los sueños y amargos los despertares... Porque no es lo mismo verte en sueños que tenerte, realmente, al lado.

Es entonces cuando vuelve a hacer frío, y vuelve a llover. No digo que el llanto sea malo, pero se convierte en incómodo cuando tratas de disimularlo tanto que se te seca en la garganta y te impide respirar. Podría decirte que te quiero de mil formas distintas, y nunca estaría contenta.
No sé qué palabras usar, ni cuál es la forma más hermosa de darte un abrazo y rogarte que nunca te vayas...

Que sí, que puede que no tenga todo el oro del mundo para ofrecerte, y que es normal no contentarse únicamente conmigo
porque por más que quiera
sigo estando rota en pedazos.

Siempre fui un puzzle de tantas piezas que nadie se atrevió a acercarse. Carecer de interés mi virtud y fracaso. Y nunca me importó de día, o al menos eso lograba fingir. Pero las noches frías sabían la respuesta correcta...
Y te necesito.
Cerca o lejos, pero mío.

Que pueda decir que poseo algo valioso en sí mismo. Algo que no solamente no carece de interés, sino que da sentido a mi propia e insulsa existencia.

Tú das sentido a todo este caos que trata de apoderarse del poco sentido que mi mundo aún conserva.



¿Y será posible que aún digas que me quieres más?


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Gracias a todos por vuestros comentarios en la entrada anterior, ¡siempre hace ilusión que a la gente le guste lo que haces!
Trataré de pasarme por vuestras casas en cuanto acabe esta semana.


Gracias, a todos esos 197 duendecitos.

viernes, septiembre 30, 2011

Nuestra Noche

Esta noche, extraña como tantas otras (porque hay más extrañas que normales), me ha enseñado tantísimas cosas que aun no tengo muy claro cómo ha sucedido.
Estaba, como siempre, deslumbrándome con esas cosas pequeñitas que haces y que te convierten en más y más especial. Cosas que pareces evitar aposta (o que a mi me lo parece). Cuando recordé qué significa para mi la sensación concreta de desear algo tan fervientemente que me provoque un miedo directamente proporcional a dicho deseo.
Y lo peor de todo (o puede que lo más curioso), es que no sé a qué tengo miedo, porque temo a tantas cosas que no sabría por cuál decidirme.
Ni quiero que te vayas ni que quieras irte. Nunca. Porque sé que eso haría que te viese como alguien más en lugar de quien realmente eres. Tú. Infinitamente mejor de lo que aceptas, e infinitamente mejor de como yo podría describirte.

No quiero que me dejes sola.

No quiero echarte de menos.



Me gusta quererte.



jueves, septiembre 01, 2011

Imaginar-te





Se te ha inundado
la sonrisa
por los bordes.


Y brilla.
No sabes cuánto.
Quiero mordisquearla,
hacerte cosquillas desde dentro,
para que sepas lo que se siente.

Bajaré
el camino que lleva
de tus labios a tu ombligo
en un suspiro
que te haga suspirar.



Tal vez no enloquezcas,
pero no será por falta de intentos.
Mi cabeza gira, y gira,
y no se detendrá hasta que digas basta.



¿O acaso se te olvida que yo también
tengo exceso de imaginación?


Me encanta imaginarte.
Así me pareces más real incluso
cuando comprendo que de verdad estás ahí.

martes, agosto 30, 2011

Silencios Impertinentes


Caminar en la cuerda floja es algo que ya no me parece tan incómodo. Me he acabado acostumbrando. Terminé por descubrir que el enemigo de mi propia sonrisa se hallaba dentro de mí. Yo misma me niego ser feliz, y aunque no adivino un porqué que tenga algo de lógica, la presión en el pecho a veces me concede un tiempo muerto y se desvanece entre quejidos nocturnos.
Me desvelo y puedo verme reflejada en cada uno de los sueños que no he contado porque me da miedo perderles de vista. Acabé creyendo de verdad que nunca osan a cumplirse si los cuentas. Tampoco si confío demasiado en que se cumpla alguno de ellos, incluso el más absurdo.

La charla interna nunca me ayuda a sacar nada en claro, por eso la evito. Otra de las muchas cosas que no debería hacer y hago.
Puta forma de ser. Maldita sea, yo, una y mil veces. Y otras muchas veces en que ni de maldecirme me quedan ganas.

Sigo cayendo. Cayéndome. Me aferro más por cabezonería que por fuerza de voluntad.
Quiero hacer demasiadas cosas para pensar de nuevo en rendirme.
Soy estúpida.


Quiero ahogarme en esta locura
que despiertas.
Porque aunque puede que sea cierto
que nada cure
soluciona las encrucijadas momentáneas que me surgen...

Al menos cuando aún sigues
allí.
Cuando parpadeo y me empeño en verte al borde de la cama.
Allí
y
aquí.

En todas partes.


Vuélveme loca en todas partes.

Así silenciarás esos silencios impertinentes



Who Am I?

Mi foto
Vivo en una piña debajo del mar, En algún lugar dentro del planeta irrealidad..., New Zealand
Pienso que quizá la única virtud que realmente poseo, es la de no conocerme lo suficiente como para que me guste hablar de mi. Yo siento con los dedos y respiro con los ojos, por eso me gusta más respirar en colores y ver en blanco y negro. Verdades hay muchas, pero se saben pocas, y eso es lo que nadie comprende. Prefieren mentirse a ellos mismos que darse cuenta de que viven en una mentira andante, que nadie es dueño de su vida al final, que todos somos esclavos de algo. Yo, lo acepto, y por eso soy libre. Soy como la tinta con la que se escriben palabras en la arena, esperando que el mar las borre... Y me encanta.

*My Music*


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