sábado, noviembre 08, 2008

Charla entre la razón y el corazón


Un día, mi cabeza, como siempre dandome que hacer, me hizo reflexionar... ¿Y si en realidad el tiempo no lo pudiese todo, si no fuese tan cierto que las cosas con el pasar de los días se van olvidando, o las heridas no se van cerrando?, ¿cuántas cosas cambiarían?
Porque es muy fácil pensar que con solo dejar pasar los días, meses o años las cosas se solucionan, y lo peor es que uno se auto convence, y se cree un superado, alguien que tuvo la suerte de superar un dolor y sobreponerse, y se vuelve a sentir fuerte...

Sin embargo, un buen día, quizás el menos pensado, todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te encuentras de nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan helado y tan dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que está vivo y que va a dar guerra, por que la RAZÓN piensa:

"¡Otra vez no! ¿o acaso no te acuerdas el tiempo que te costo volver a ponerte en pie?, ¿o no te acuerdas de esas noche sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?... ¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estas de pie no seria mejor que anduvieras por otros caminos? Porque, sinceramente, amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quién quieras, y te vas a hacer problema por un hombre que, en realidad, no sabes si te quiere o si te miente...

¡Piensa! ¡no te equivoques! Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los infiernos, ¿crees que vale la pena?, ¿de verdad lo piensas?

Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente, todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar."

Y se hace un silencio eterno... un silencio frío, que muerde el alma y la resquebraja, como el agua que se congela entre las grietas de las piedras...

El CORAZÓN, aturdido por las palabras de la RAZÓN, se queda sin aliento, pero después de un rato de pensar, donde la RAZÓN ya creía tener ganada la partida, el CORAZÓN replica:

"No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo equivocadas: no es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado, pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor... Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir...

Porque el amor no sólo es alegría, no solo es paz y ternura, el amor es también dolor y lagrimas, es angustia y desvelo, es muchas cosas, pero bueno..."

Harta callé a ambos, porque no tenía muy claro quién era más pesado de los dos.
Y miré tras los cristales de la ventana, y vi esa suave manta de lluvia que se desplomaba lentamente, y me acordé, me acordé de unos ojos oscuros, negros como la noche sin estrellas, negros como el mar sin el reflejo de la luna... y sonreí, sonreí porque me di cuenta de lo tonta que era, de lo tonta que fui, eran mis ojos lo que veía reflejados en el cristal...
Ambos, crispados por mi pasotismo, se miraron y volvieron a hablar...
Pero les callé, no les quería oir, quería escuchar el sonido de la lluvia caer, el sonido del silencio, del silencio que se dibujaba en cada rincón de mi casa, y, saliendo de ella, en toda la ciudad...
Sentí frío, la estufa no estaba encendida, y la manta descansaba sobre una silla un tanto alejada.
Volví la cara y abandoné aquel pensamiento, me negé rotundamente a recordarte.
Y no lo hice, no me acordé de ti, entonces ambas voces se callaron y regresaron a sus puestos, la razón en su sitio, y el corazón en el suyo.
Ese día, pude dormir.

4 comentarios:

  1. es un placer leer lo que escribes

    mis manos pueden escuchar el calor de tus letras

    y gracias a tus labios por decir cosas tan bellas

    Estate dormida o despierta, pero con la razón latiendo y el corazón atento

    muuuá

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  2. Muchas gracias, de verdad, me alegra saber que hay alguien que las lee

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  3. La mano derecha representa la razón, la reflexión, el orden, las horas, la lógica, y también representa al cerebro izquierdo, que es el cerebro lógico y matemático.
    La mano izquierda representa la emoción, el sentimiento, el instinto, el impulso, y el cerebro derecho, que es el cerebro que no atiende al tiempo ni a los pasos en orden sino al desorden y a la intuición. ÉSte último es el cerebro creativo, imaginativo y que se dejar llevar. Y el izquierdo es el cerebro verbal, reflexivo y controlador.
    El cerebro izquierdo rige la parte derecha del cuerpo. El izquierdo rige la parte derecha.
    Se podría decir que el izquierdo es la mente y el derecho el corazón. La mano izquierda es la emocional y la derecha es la reflexiva.
    Cuando uno está "dividido" entre razón y corazón y tiene que poner de acuerdo a ambos, (que es lo que da la paz), viene muy bien hacerlo físicamente:
    Te sientas tranquilamente, piensas en tu mano derecha y todo lo que significa. Piensas en tu mano izquierda y lo que significa. Y entonces unes tus manos, entrelazas tus dedos y te dejas llevar......

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  4. Huola xD pos nada, que estaba pasando por aquí, y me he dejado caer en tu blog! xD
    Nada, lo de siempre, tus poemas o poesias y reflexiones... me gustan, pero hay pocas cosas que me hacen llorar, pero esta vez si que lo conseguiste xD ¿?

    Sobre lo que dice el post... yo me dejaría guiar por mis sentimientos e impulsos, pero de vez en cuando pensando en si está bien o mal, si depués me arrepentiré o no xD en fuan, bye bye

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Gracias por bucear en mis sueños.

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