miércoles, noviembre 26, 2008

Rey


Mis dedos ya entumecidos, inciertos, tiemblan...
Mis ojos ya no ven, solo son dos grandes agujeros llenos de vacío, negros, como pozos sin fondo...
Ya ningún sueño se acerca, ya ninguna rosa permanece alrededor de esa gran hendidura en la tierra de tu olvido, una grieta imposible de tapar...

Allí lloro, inconsolable, ya nada me aferra a esta vida insomne, llena de dolor y lágrimas...
Mis sueños volando han escapado, a una nube grisácea, a un cementerio del alma, un alma que de mi también se ha ido...

Tu último beso me petrificó, me llenó de dudas y de terror, mientras la fragancia de una mentira me quemaba, me corroía, quise gritar: "¡Mátame vida mía, que por este ardiente amor estoy muriendo día a día...!"... No pude... o no supe cómo poder.
Simplemente deseché la idea de deja pasar la primavera sin la esperanza de volverte a ver, aunque siempre escondida en la penumbra, supiste desde el principio que estaba ahí, que solo podría salir si tu me sacabas, y...
Pasaron las horas, los días, los meses... ¡No me podía olvidar de ti!, ni aún saciando mi sed con las lágrimas que yo misma derramaba, ni siquiera alimentándome de las palabras que antaño salían de tus labios, solo para mi; cuando aún era la princesa de tu reino invisible y tú mi rey, el rey de mis anhelos más profundos, distante y lóbrego... como la noche en tu marchito corazón...
Rey impío, me ahogaste en las aguas de tus recuerdos, tras ese cendal de belleza muerta, después de un beso, solo un beso más de tus mórbidos labios...
Mas... tras ese efímero destello de felicidad se ocultaba la verdadera cara de la soledad, siempre tan enigmática y silenciosa...
Enclaustrados yacieron mis sentidos, bañados por el quizás... un quizás que jamás se tornaría sí... Dudas los envolvían y los acunaban en la sombra del despecho, entonando una canción de cuna que los sumergió en el sueño, el sueño del que jamás despertaron...

En lo alto diviso la luna; ya es de noche, ya las sombras bañan todos los rincones de este lugar, cada vez más frío y sombrío, cada vez más alejado de la luz...
Rey de mis sueños, ¡déjame escapar!, ¡déjame salir de entre estos muros de piedra!... Ahora que mi cuerpo no tiene casi fuerzas para respirar, ¡permíteme escapar!, indagar enlutada de tristeza, cual espectro envuelto en sudario pasea y que un último hálito de viento me susurre, a este ente palidecido, que el ocaso de mi corazón se acerca, que se irá para no volver, que ya no penderán del cielo mis ilusiones, si no que conseguirán alcanzar la ya, para mi, inexistente primavera.
¡Oh rey de mis recuerdos! Permiteme que le cante a tu nostalgia, que resalte nuevamente tu belleza...
¡Oh rey impío! Allá donde me lleven mis pasos, iluminando únicamente los haces de luna mi camino, te digo, no sin antes secar mis lágrimas, que, allá donde vaya, tu recuerdo permanecerá conmigo...

3 comentarios:

  1. Bastante bonito... no sé, me dejó sin palabras.
    Siempre te estoy diciendo "Montse, no me gusta que escribas cosas tristes" o cosas similares, pero, de vez en cuando no viene nada mal estar sumisa en recuerdos dolorosos y cosas así, en reflexionar o vete a saber tu xD
    En fin, sigue escribiendo *w*

    Tu admiradora secreta.

    ¿?

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  2. Admiradora secreta... ¡Pero si pone tu nombre! ^^
    Sí... la pena es que mi lógica me impide a veces hacerte caso, por no decir siempre...
    Yo no vivo sumida en recuerdos dolorosos, si no, creéme, no viviría, no es bello vivir de un recuerdo que te hace daño, aunque cada día lo haga inconscientemente... Reflexionar es distinto... No tiene nada que ver... Puedes reflexionar sobre los recuerdos, pero no reflexionar sobre reflexiones que pensaste sobre otros anteriores... Es complicado...

    Lo haré ^^

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  3. por profundo que sea, habiendo luz... siempre llegará al fondo del pozo

    dice mucho de tí, [muá]

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Gracias por bucear en mis sueños.

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