lunes, diciembre 22, 2008


25/01

Hoy pinté un cuadro, fue tal vez el más difícil, pero el más bello de todos los que hice.
La ausencia de color es tal vez lo que hace que me quede maravillada, y lo que porta en sus entrañas es lo que hace que mi corazón se petrifique; en su interior yacen encerrados todos esos sueños, esos que me roban en cada suspiro mi niñez, que se queda sola, en silencio, sangrando lágrimas...
Añado en cada pincelada un trozo de ese amor muerto, lo encierro en el enigma de su centro, en el corazón del modelo...
Tú...
Tú que siempre te hallabas presente en cada uno de mis pensamientos, ahora te echo, te saco de mi ser, me arranco cada recuerdo, cada momento...
No se refleja ya mi llanto en ese azul de la acuarela, sobre el tapiz aullan las siluetas de tus palabras, esperando ser recogidas y, para siempre, enclaustradas...
Caen las luces de tus suspiros, que para siempre quedarán dormidos, guardados en el enigma de tu fragancia, rebosante de mentiras, de verdades inacabadas...

El viento por fin termina de secar la pintura, y, el modelo, siempre esbelto, parece esbozar una sonrisa de satisfacción, pero, no llegó aún el olvido... qué extraño... se retrasa... y mis sentidos susurran que recupere mis recuerdos, que vuelva a llenar ese vacío que poco a poco se abre aquí, muy dentro...
Y duele, y quema, y sangra, la herida que yo misma he abierto.
No hay marcha atrás, me acerco, lentamente, la mano al pecho; mi corazón ya no palpita, no lo siento, aunque sé que sufre, parece que mi alma se haya escapado contigo y lo haya dejado, inerte, medio muerto, no es nada sin ella, y sin él... ella llora y se queja, pero se pierde en el camino de regreso, y entra dentro de ti, a ese rincón apartado en el que me dejaste, el lugar en el que arrinconaste a esa niñita temblorosa que para siempre quedó marcada...

Mientras... vuelvo a coger el pincel, para dibujar la última pieza de este rompecabezas.
Con los dedos temblorosos, lo desplazo sobre el lienzo, en cada trazo me despido con un lamento; hasta que, al fin, se queda contigo...
Mi corazón... mi corazón fue tuyo, y muerto en el papel, sigue sonriendo, atrapado en la cárcel de tus dedos, se despide de mi con lágrimas, que nunca serán sentidas; lágrimas de piedra, frías.

Cubro la pintura con los ojos cerrados, me alejo de ti, mi modelo imaginado, te escondo en una buhardilla dentro de la tierra del olvido... me olvidaré de ti, y del cielo sin estrellas que me dibujaste un día, el día en el que para siempre te llevaste mi visión de la vida...
Impido tu recuerdo y te encierro, me despido al fin sin lágrimas...
Corazón... mi corazón... lo siento mucho... para siempre... adiós...

"Aunque el olvido nunca acuda a este cuerpo vacío, al menos sé que el recuerdo de mi corazón siempre estará conmigo... y aunque nunca se haga real... tal vez la esperanza de que un nuevo amor me lo devuelva, algún día a mi vendrá, y ese día, por fin, mi herida, no dolerá..."

1 comentario:

Gracias por bucear en mis sueños.

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