viernes, febrero 13, 2009

Poema


Destellaba el sol ante un charco de derretida esperanza,
las gotitas de rocío, rociaban su fragancia.
Melancolía se respiraba mientras las voces
resonaban huecas en la garganta de la noche.

Besos y reproches dedicaba la ilusión a la desesperanza,
rezando porque se marchara la soledad
y se derritiera al fin la escarcha.

Pero si el frío amaina, ya no queda nada,
y el vacío hace también de manta helada.

Adorada,
loca,
y rota,
yacía inerte la esperanza
y en sus ojos huecos y vacíos
se reflejaba una pizca de esa angustiosa añoranza,
añoranza que acuna el alma
en las tinieblas oscuras de un adiós.

El Sol se nubló y volvió a llover,
el charco se desbordó,
las ilusiones escaparon libres,
corriendo detrás de la alegría
que se escapó tras el corazón.

No me robes la razón
si es lo único que me queda;
Si los silencios retumban con el eco,
cortan y ensordecen,
aquel dolor mudo y pálido
que regresó a mi cuando se pararon
las agujas del reloj.

Alada reaparece la nostalgia,
entre las notas frías de un acorde,
monocorde al igual que la tristeza,
que visita sin ser llamada,
tras las lágrimas congeladas
del frío invierno,
que acude a mi cuerpo
cada vez que noto que a mi lado
tú no estás,
que solo había soñado que tus brazos me envolvían,
en una fantasía que, dudosa,
desaparece sin más.

Despertar duele,
sobre todo, si lo único que me cubre,
es la mano fría de la soledad.






Montse

2 comentarios:

Gracias por bucear en mis sueños.

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