domingo, febrero 08, 2009

Son...


Son muchas ya las noches que cuento en las que mis ojos no saben si están abiertos o cerrados...
Tras el manto de oscuridad que son mis cortinas, solo se ven un par de estrellas, solitarias, olvidadas...
Tomo de nuevo el libro que dejé en mi mesilla; sigue igual, con la esquina de la página por la que voy doblada y el separador tirado a un lado, detrás de esa vieja lamparita que ya ni ilumina.
Nuevamente, me sumerjo en los sueños de ese poeta desconocido, buscando, tal vez, un paraje en el que pueda encajar bien, sin ser hada ni ninfa, solo una imperfecta e insegura humana que intenta ver más allá de las hojas de los capítulos un mundo irreal en el que perderse, en el que no se pueda ser interrumpida...
La tormenta no parece que vaya a detenerse, me cobijo bajo las mantas esperando encontrar de nuevo el calor...

Son tantos ya los sueños que sueñan poder, de nuevo, ser soñados... tantos los días que pasan sin yo darme cuenta de que están ahí, y que sin ser consciente voy y vengo sin más, sin detenerme a pensar porqué el levantarme se ha convertido ya en una rutina, ilógica, pero que sigo de todas formas.
Vuelvo a soltar el tomo en la mesilla, tras haber leído tan solo dos páginas.
Me cubro la cabeza esperando poder conciliar el sueño, no me apetece seguir esperando a que venga por su cuenta, ya que en las ultimas dos semanas solo he logrado dormir dos horas por noche.
Digo que estoy bien camuflando mi malestar con una sonrisa, aunque las ojeras me delatan.
El estereotipo de belleza tal vez me quede muy lejos, como dicen muchos, o tal vez si me arreglase sería mucho más guapa, como dicen otros...
¿Acaso necesito un taller? ¿Acaso soy una muñeca rota?

Son tantas ya las noches que llevo buscando ese camino de nuevo a la felicidad; tal vez se ha ido distorsionando por culpa de las lágrimas; tal vez perdí la noción del tiempo tras mirarme en aquel desgastado espejo, con el marco amarillento y el cristal resquebrajado; tal vez observé demasiado y hablé muy poco y por ello mis quejas se fueron acumulando hasta el punto de que solo las oigo yo, nadie más...
Molesta, me destapo y me quedó ahí, tumbada mirando al techo, inventando un rostro entre las inquebrantables sombras, un rostro que se quedó marcado en mi a pesar de solo haberlo visto una sola vez...
Oigo el insistente repiquetear de las gotas de lluvia en el cristal, acompasadas por el bamboleo del viento...

Me levanto y salgo de mi habitación despacio, me pongo el chaquetón encima del arrugado camisón y me dirijo hacia el porche.
El aire frío me golpea en los oídos y las lágrimas que caen del cielo se enredan con mis cabellos.
A pesar de estar empapada, bajo la lluvia me siento libre, como siempre deseo poder sentirme, sin la pesadez de ese disfraz de cada mañana, sin que me importe el color porcelana de mi rostro ni el contraste que hace mi pelo con él...
Sin que me importe nada más que la cicatriz que nunca se cierra en mitad de mi pecho, sabiendo que estando sola, estoy conmigo y que si esa mano deseada estuviese ligada a la mía, a pesar del frío, a pesar de la humedad, podría llorar por la felicidad de ser yo, simplemente porque eres tú el que me sujeta si me caigo, y que, tal vez unidos, podríamos ser nosotros.

Son tantas ya las noches de nostalgia que paso bajo la lluvia, tantas en las que miro el cielo buscando de nuevo esas dos estrellas perdidas, olvidadas; fácilmente podríamos ser tú y yo, lejos, muy lejos el uno del otro; sin saber si, al igual que yo, miras en la distancia esperando ver una señal que indique que un nuevo mañana se abrirá paso, esta vez con una luz, con un nuevo amanecer, un amanecer solo tuyo y mío, ese que será nuestro amanecer.

4 comentarios:

  1. sin dolor la vida no es valorada

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  2. Las sonrisas,aunque parezcan fáciles no lo son.Cuando tenemos el alma ajada solamente pueden sacarnos una sonrisa unas determinadas personas.

    No caigas en las máscaras,y piensa que se puede seguir soñando,y a veces hasta conseguir los sueños.

    Quiérete y cuidate,no dejes que te dañen,sé fuerte.

    Un beso,y gracias.

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  3. no hagas de TODO una rutina ilógica, no me camufles tu malestar con una sonrisa. No quiero que te arregles, más que nada porque no estás estropeada.

    quiero escucharte

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Gracias por bucear en mis sueños.

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