martes, febrero 03, 2009

Una melodía sin sentido


Caminaba lentamente por las páginas de un sueño; era un sueño bonito, el primer sueño bonito que creó mi subconsciente tras tantos meses repletos de pesadillas.
De nuevo, una vieja amiga se acomodó en mi hombro.
Con gesto ausente me deshice de mis recuerdos, no quería que acunasen mi letargo todas esas palabras, esas que alguna vez tuvieron sentido y que ahora carecen de él; esas que rellenan grietas que hiciste hábilmente, sin querer, sin poder...

Y no parecía que fuera a doler, no cuando las miradas tenían sentido, cuando mis ojos brillaban con reflejos de alegría, aunque no era mía, sentía como si lo fuese...
Y me caí, sintiendo que el mundo se derrumbaba a mis pies; sintiendo que las preguntas se respondían con meras fantasías, porque eso era lo que necesitaba, un poco de ilusión.
Antes que el dolor prefería la nada, y antes que el vacío prefería no ilusionarme para así no perder...

Pero... ¿cómo iba a perder algo que no se puede conseguir?
Y, a pesar de todo, tenía fuerzas suficientes para controlar mi rabia, ya sabes, esa que se te acumula en el pecho y que solo sale gritando a los cuatro vientos...
Pero no había viento...
Creo que se perdió también, aunque aún oigo el eco de sus pasos detrás de la lluvia que se va acumulando detrás de la ventana.
Mejor no salgo vayan a diluviar aquellas ideas locas que amenazaban con perturbar mi frialdad.

Sí, claro que tengo un escudo, precisamente para que no se vea cual es mi punto débil... o tal vez sea el fuerte.
Quién sabe, tal vez detrás de esa niña borde y seria se esconda alguien frágil...
Aunque todos tengamos máscaras, para que engañarnos, unas son más perfectas que otras, tal vez la mía sea esa dureza implacable... o tal vez mi escudo sea precisamente la ausencia de una máscara.
Aún así prefiero ser invisible para que no se vea lo que grita mi voz interior; prefiero no temblar, no pensar, no demostrar, y mucho menos sentir...
Si no veo más que oscuridad, prefiero no abrir los ojos, al menos así puedo imaginar que esto es solo un sueño, el sueño de que sin tener nada, no puedo perder nada más, el sueño de que mañana tal vez amanecerá de nuevo nublado y así poder echarle la culpa de la ausencia de una sonrisa que pinte mis labios al día.

¡Que no me apetece sonreír, joder!
Si no tengo razones... ¿por qué se supone que lo debo hacer?
Cuando sepa porqué me levanto todos los días tal vez pueda responder porqué, sin pretenderlo, acabo de nuevo buscando todas esas fantasías que coloreaban cada rinconcito de mi pequeña y oscura mente, cuando aún era capaz de sonreir sin preguntarme si lo hago porque me apetece o porque así no me preguntarán porque no sonrío...

Mientras una triste lágrima se deliza lentamente por mi mejilla, oigo como cantan las gotas de agua al rozar los cristales, y siento como los dedos van cediendo contra las teclas del piano que, con un quejido, quiebra la calma y aúlla una melodía.
Una melodía sin sentido.

Y miro a mi alrededor aún sin ver nada.
Tal vez me haya quedado encerrada en algún recóndito rincón dentro de mi propia fortaleza, de mi propia coraza.
La ausencia de brillo en un mundo gris deforma la manera de observar al mismo.
Sin luz todo se ve mucho más oscuro.
Y si hay oscuridad, prefiero dormir para así parecer al menos sumida en la inconsciencia y disfrutar un poco de tranquilidad, oyendo lentamente como mi mente va viajando hasta la otra punta del universo, donde nada es realidad y yo lo sé.
Porque aquí si algo es verdad o no, es complicado averiguarlo.

La melodía sigue su curso sin que le importe nada más.
Los dedos se deslizan por el teclado con serena lentitud.
Otra lágrima cae mientras pierdo de nuevo la razón, prefiero concentrarme en esta absurda melodía que en averiguar por qué detrás de esta tormenta no parece que vaya a venir la calma.
La tristeza alada ahora yace, como una cortina de humo enredada a mi cuerpo, intentando ensordecer mis sentidos, aunque no sabe, que ya renuncié a ellos cuando se marcharon mis emociones.

1 comentario:

Gracias por bucear en mis sueños.

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