lunes, abril 06, 2009

¿Dormida o despierta?


Me dí cuenta de que sí es posible vivir con los ojos cerrados...
Así sé que todo lo que veo es solamente una creación de mi mente...
Si pienso fríamente las cosas que digo, siento que estoy haciendo la estúpida... mejor no lo hago, mejor no las pienso... mejor no hago nada por aclararme...

Ya no sé si soy yo que no quiero creerlo o que tú quieres que me confunda...
Expresiones irrisorias.
Caídas bruscas.
Decisiones absurdas.

Solo puedo apostar que ni tú ni yo sabemos la verdad; ni de esto, ni de nada.
Y no la verdad, porque esto sea una mentira... sino porque ninguno sabemos qué siente el otro... y yo menos, con tantas cosas difuminadas, ya no entiendo ni lo que digo... así que imagínate lo que pienso...

Caos, así definiría mi interior sin equivocarme, al menos, en eso, no.

¿Qué puedo hacer mejor que rendirme y que las cosas pasen como quieran pasar?
Retirarme no... porque aunque me duela, quiero saber más...
¿Cabezona?
Mucho.
¿Tonta?
Aún más.
Pero no soy impasible y me molesta que te vayas, así de repente sin decirme, al menos, qué hice mal...

Estoy cansada... y no de ti.
Y el saberme tan dependiente, me asusta más incluso que el hecho de tener que discutir con el silencio para que se marche.

¿Qué haría yo si tú te marcharas?

El espejo me devuelve una imagen que ya no recordaba...
Contigo, había aprendido a ser yo misma; a que esa chica encerrada enseñase su cara...
¿¡Es que he vuelto a empezar desde el principio!?

De nuevo gritos en mis sueños.
Aunque ahora sé de dónde salen.
Yo, sola, dentro de una burbuja con poco aire... rodeada de oscuridad por todas partes...
¿Lo peor?
Que no estaba dormida.

Pero...
De repente vi tú mano, y tus ojos, y tu rostro... sonriente.
Me aferré a tus dedos y, de nuevo, todo tenía sentido...
De nuevo había luz, sol, atardeceres...
De nuevo, remolinos de color recorrían los paisajes que, alguna vez, de gris pinté.
Estábamos, otra vez, frente a las estrellas; yo mirándote a ti y tú mirándolas a ellas.
Volvía a respirar sin dificultad.
¿Lo peor?
Que no estaba despierta.

¿Cómo distingo lo que es real de lo que no, si sólo en mis sueños sentir-te despertar es fácil de imaginar...?
Rayos de sol inciden en mi ventana al amanecer.
¡Dejadme dormir! Por favor... ¡no me despertéis!
Está siempre, no te vayas nunca... si no, podré volver-te a imaginar... otra vez.

¿Despierta o dormida?
Soñando... puedo volar y recorrer, con los dedos, tus labios, mientras el sol, entre las montañas, empieza a nacer...

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