martes, abril 14, 2009

Inconsciencia


Acurrucada en el olvido... soñaba...
Con mil colores danzarines que dibujaban en aquel siniestro paisaje bufones que hacían reír a las máscaras desgastadas...

Perdida entre cientos de historias... soñaba...
Con torrentes de palabras que tu belleza describían con una asombrosa exactitud; con pinceles que dibujaban tu rostro al alcance de mis dedos...

Aferrada a imposibles ilusiones... soñaba...
Con un mágico lugar donde la realidad se distorsionara y que nada fuese más importante que tú y yo...

"No me despiertes... no, por favor..."
Rogaba esa chica dentro de mi, con los ojos repletos de lágrimas y la voz rota por el dolor...

Corriendo entre arboledas de un verde esmeralda... soñaba...
Con mil y una melodías interpretadas por las hadas que creó mi imaginación; esas que siempre me rodean e intentan que crea que aún estoy soñando cuando sé que estoy despierta...

Asomada al borde de la nada... soñaba...
Con un horizonte de oro y marfil que mis cortos brazos atrapara, para atraerlo hacia mi y así sentirme más cerca del todo...

Asustada por las emociones que se aproximaban hacia mi... soñaba...
Con un camino blanco que bordease los lugares poseedores de un agujero negro, para no ser de nuevo atrapada por el vacío y su silencio...

Escondida tras fantasmas nacidos de mis más absurdas fantasías... soñaba...
Con el lugar al que van los sueños que se me escapan lentamente; esos que intento atrapar antes de que desaparezcan del todo; esos sin los que no habría sido nada... sin los que no habría sido nadie...

"No te marches... no, por favor..."
Susurra de nuevo la chica, al notar que tu imagen, al parpadear, se desenfocó.

Sentada frente a las estrellas... soñaba...
Con los recuerdos que a veces desearía dejar de recordar, para respirar, para descansar... para dejar de creer que nada se puede cambiar...

Sumida en la inconsciencia... soñaba...
Con esa palabra que hechiza las miradas que mi mente inventa para tus ojos... sin dejar que se cierren, sin dejar que me dejen de abrazar... sin dejar que me sueltes...

Como cada noche... aquí, estoy yo; incitándote a soñar con maravillas perdidas... soñar con que puedes volar...
Pero, ¿dónde estás tú?
Tu ausencia hoy se respira en este universo paralelo que creé para los dos...
Duele que a veces crezca aún más, y que otras estés demasiado cerca...
Demasiado cerca para darme cuenta de que es un sueño...

Dormida bajo las gotas de lluvia... soñaba...
Con ese abrazo que me devolvió el calor... con ese abrazo que, aún sumida en la inconsciencia, me hizo despertar; para así darme cuenta de que, si no tenía los ojos cerrados, no podrías estar aquí...

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