sábado, abril 25, 2009

Te regalo un sueño


Se ha nublado el sol con las prisas de suponerte prisionero del tiempo.
Mi reloj se congeló anoche, y no quiero mirarlo. Me resulta extraño sentir que pierdo el tiempo cuando no oigo un tic-tac de fondo que me lo comunique.
Pero lo pierdo inevitablemente, y dudo mucho que llegue a recuperarlo algún día de estos en los que el viento borra la nostalgia también.

Ayer hizo viento y nada borró el malestar. Joder, ni siquiera un poco.
Ni siquiera un poco mejor que anoche, me sentí al amanecer. Y soñé, al abrir los ojos, que estaba soñando que dormía en un lugar lejano a mi habitación.
Ni sé adónde, ni cómo llegué allí; mas sentí que ese era mi verdadero hogar.

Unas manos que noté diferentes me envolvían en un abrazo fijo y dulce.
Unas manos extrañas que a cada segundo se hacían más distantes hasta, al fin, desvanecerse para siempre tras el quejido de mi mente, que se negaba a dejarte ir.

Hoy se nubló el sol y volvió a hacer frío.
Hoy fui la encargada de teclear al vacío que se alejase para siempre y que un imán te atrajese a mi.
Pero no soy de hierro; y tú tampoco.

Hoy quise imaginar un amanecer frente al mar más lejano del mundo. Conmigo, contigo y con el silencio tan característico que siempre nos rodea, un silencio lleno de palabras y de gestos que demuestran mil cosas que a veces, no llego a entender.

No sé si es bueno o malo dejar que pasen los segundos sin atreverme a decir nada.
No sé si es bueno o malo dejar que la situación siga así...
No sé si es bueno o malo destruir las imágenes de mi corazón.
No sé si es bueno o malo que siga esperando a la verdad... en vez de ir a buscarla por mi cuenta.
No sé si es bueno o malo que siga sonriendo a pesar de no tener ganas...

Solo sé que no me gusta que parezca que no me importa cómo estés.
Cada día pienso en ello... cada día... y cada día me asusto más, también.
El desconocimiento no es doloroso... lo que duele es que puedas llegar a creer que lo olvidé todo... lo que duele es pensar que una sola lágrima cayó...

No merezco nada más que una tormenta, que me lleve como un barco a la deriva, a desembocar en el invierno más frío que nunca haya conocido.
Tal vez no aprenda la lección, pero sí podré sentirme sola sin que nadie se moleste por ello.
Allá donde no haya nadie y no haya nada más que hacer, allí donde podré llorar cada día sin que nadie me vea y sin que nadie se entere de que lo hago porque se pudrieron las miradas que un ángel de la esperanza me regaló; aquel, cuyos ojos pétreos fijos en el infinito, me invitaban a seguir viviendo... aquel, cuyo cuerpo erguido lleno de heridas transmitía la fuerza que cualquier alma ha de tener...

Me río cada vez que alguien dice que soy un ángel, que brillo, que doy luz... cuando lo único que transmiten mis ojos es desilusión y desesperanza cada vez que las estrellas dejan de emitir luz.

Ya no las miro... pues no me gusta ver el infinito respirando la soledad.
Ya no las creo tocar... pues vuelvo a pensar que es imposible hacerlo.
Ya no camino entre ellas a buscar, ese mundo tan colorido por el que tantas veces pasé.
Lo perdí... lo perdí... y me arrepiento de no haberme creído que todo sería así una vez las emociones que sentía se dejasen ver.
¿Debí haberme callado?
Seguramente.
Pero, aún así... aún echándote tanto de menos... logro ver con claridad lo que cierta persona me dijo al marcharse...

"Toda la realidad, toda la verdad del mundo, todos los versos, todos los poemas, todas las palabras de cariño, todas las emociones... Absolutamente todo lo que nos rodea, que nos hace daño o que nos dona lo más bello de nuestras vidas... Todo... vive dentro de cada uno de nosotros. Despierta a esas partes tan importantes de ti, o al menos, las que más importante para ti sean, y regalaselas a las personas que siempre te querrán, por muy lejos que estén...
Solo así serás feliz."

Sólo me queda pensar que dándoles esas cosas ellos serán felices... sólo me queda creer que no puedo ser como ese ángel: bello, hermoso, bondadoso y brillante; pero, sí puedo ser una persona que regale sus sueños...
Si de todas formas... a mi tal vez no me sirvan... mejor los regalo que dejar que se pierdan para siempre.
Por eso hoy que ese presentimiento de que no tienes sonrisa en los labios me embargó... te regalo un sueño... el sueño de sonreir, el sueño de vivir...

El sueño de que por siempre y para siempre, sobrevivirá en tu corazón, la ilusión.

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