miércoles, mayo 13, 2009

Intento de desahogo


Se suceden esos acontecimientos que me hacen sentir más miserable aún.
Si es cierto que algún día tuve color o brillo, lo único que tengo claro es que ya lo he perdido.
Ya no queda luz, ni brillo, ni nada de nada.

Nada más que eso, rabia acumulada.
Nada más que dolor.
Nada más que lágrimas.

Ya no siento los pinchazos que me da en el cerebro este reloj de bolsillo que lleva tanto tiempo parado.
No quiero crecer.
No quiero entender nada más.
No quiero saber nada más.
No quiero ser nada más que una piedra.

No quiero ser más que aire que envuelva tu persona...
Es, tal vez eso, lo único que me salva.
Es, tal vez, lo único que me incita a seguir soñando.

Quiero ser tu aire, para mecerte como si fueras amapola.
Quiero ser tu sonrisa, para no perderla aunque pasen horas.
Quiero ser el brillo que, en tus ojos, late imperturbable... para que nunca se vaya.
Quiero ser el pincel que coloree en tus sueños los parajes que grises se volvieron al desteñirse con el paso de los años.

No sé qué hacer para dejar de lado esas cosas que me convierten en un ser etéreo e invisible.
Inservible, como esos sueños que inertes se quedaron.
Pendientes del hilo que aún me mantiene entre el límite de la locura y la razón.

Ojalá estuviera loca, para no entender más que aquello que quiero entender.
Para que el mundo vuelva a ser de colores alegres.
Para no sentir que te pierdo con cada expiración.
Para no sentir que siempre habrá un abismo entre tú y yo.

No te marches... abrazame esta noche que tan fría se avecina.
En declive está la luz de las estrellas, ¿tal vez también se estén apagando?

¡No las dejes!
¡No lo permitas!
Que todavía antes de dejarme caer el pozo, te he de entregar la más bonita.

1 comentario:

Gracias por bucear en mis sueños.

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