lunes, junio 15, 2009

...


Porque me hallo en este instante un poco lejos del ansiado paraíso que se suponía logrado.
Para mi, no, por supuesto.
Porque ni creo que exista ni creo que la invisibilidad de mis sonrisas sean capaces de abrir brechas en el estúpido muro que recubre mi estúpido corazoncito.
Que no me deja disfrutar de la felicidad más de dos minutos seguidos.


He de decir en su defensa que son los minutos que comparto contigo.
Pero no es suficiente.
Y presiento que nunca lo será.


Así somos los seres humanos, egoístas e indecisos, burlamos a la muerte jugando con la vida, sin saber lo frágil que es esta en el fondo...
En el fondo sí lo sabemos, pero es más fácil hacer el tonto que darse cuenta que cada palpitar te aleja un poco más al final de todo...
Y asusta sentir que detrás no hay nada.

¿Y qué hago yo, que, sin sentir nada seguro, tan segura me siento de que poco puedo conseguir si sigo sin decir ni una palabra que me identifique como realmente soy...?
Pero... ¿Quién soy?
¿Qué ser se esconde dentro de mi y que solo se deja ver por mis ojos?
¿Por qué me atormenta?
¿Por qué no me deja sonreir sin miedo a que llore de felicidad?
¿Por qué mi exterior ha de parecer duro cuando realmente soy tan blanda en mi interior?
Ya sé que no podría defender a nadie, pero, joder, para algo más que para aislarme debería servir esta coraza.


¿No?


Cada vez que miro mis ojos y no veo nada un escalofrío me recorre la nuca.
No puedo demostrar lo nerviosa que estoy por dentro.


¡Y no lo entiendo!
¡Es frustrante!



Déjame respirar... aunque ni siquiera sea aire.

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Gracias por bucear en mis sueños.

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