viernes, agosto 14, 2009

Un sueño

"En silencio me quedé sentada, esperando, tal vez, algo que nunca llegaría...
En silencio seguí recogiendo los pedazos de ese sueño roto que se difuminaba por mi habitación.

Tanteé a oscuras la razón del desasosiego que se cernía sobre mi, pero no encontré motivo… o no lo supe ver, como tú me dijiste una vez… en la que creía que el sentido de las cosas había desaparecido del todo.
Recuerdo la mirada que entonces me imaginé; ya un día te dije que por las palabras o la voz, puedo imaginarme a alguien…

Rechacé esa mirada por miedo a que fuese cierta, ya que, por si no lo sabes, tengo miedo de todo lo que suponga dejar de ser negativa.
Mi negatividad a veces llega a sobrepasar el extremo que la mayoría tiene puesto para cosas como esta. Soy muy negativa; extremadamente negativa… lo sé, pero no sé cambiarlo sin echarme a temblar como una niña pequeña la primera vez que ve una película de terror…
Me atraes hasta el extremo de llegar a desesperarme por no poder entender cómo alguien como yo puede llegar a importarle tan siquiera un mínimo a alguien como tú
No me importa.
Ya no me importa.
Tus ojos me atraen hasta el filo más delgado del abismo, como si yo fuese una pieza de metal que se ha interpuesto en tu campo magnético. Una pieza a la que tu fuerza arrastra sin más…

Pero dejó de importarme cuando supe que existías realmente y que eras tú quien dedicaba su tiempo escuchando quejas sin sentido de alguien que lo perdió…
Perdí el sentido y la percepción de la realidad más allá de los sueños que me regalabas sin yo pedírtelos…
Aunque luego volviésemos a estar a una distancia prudente…


No me importa ser invisible si escuchas lo que tengo que decirte.
No me importa que me ignores creyendo que me he marchado si me permites permanecer un poco más detrás tuya observándote sin más… sin importarme nada más que tus silencios tan llenos de palabras.
No me importa que oigas mi voz como un murmullo lejano y sin fuerza si aún sigues siendo consciente de que soy yo la que te habla desde detrás del espejo.
Esperando-te.
Esperando a que decidas darte la vuelta de nuevo y ver que sigo allí; inmutable a pesar de las horas transcurridas y a pesar de las hojas que relleno sólo con pensamientos dirigidos a ti.
Aunque sirvan de poco, aunque no sirvan de nada.
Aunque a las palabras siempre se las lleve el viento...


No dejes que el viento me lleve a mi también…

No quiero pensar que te perderé...


No te olvides de mi...
No te olvides de mi...
Nunca dejes de sentirme...

O desapareceré como si fuese viento.

El viento susurraba a mi oído una canción de cuna; melancólica y triste.
Tan triste como mi pobre alma insomne, que ya no sabe si decirte que vuelvas o que no te marches nunca de mi lado…
¿Cómo puedo saber si sigues estando o si vuelves a pensar que yo me marché?
¿Cómo puedo adivinar que si me pierdo en la oscuridad te perderé a ti también?

Sueño con estar a tu lado sentada ante las estrellas durante las noches en las que las lágrimas rellenen mis ojos por miedo a adivinar, que mis sueños no son más que polvo... polvo que se marcha cada vez que me vuelvo a despertar..."

Desperté aún aturdida por aquellos pensamientos y la angustia se apoderó de mi tan rápido que casi no soy capaz de contener un grito.
Te había sentido tan cerca… que creí que cuando me levantase seguirías estando allí, sentado a mi lado sobre alguna estrella contemplando el día venir…

Soñé que me habías besado…
Y que tus labios me querían…
Soñé que mi sueño no se borraría con la salida del sol…

Pero tal vez sea cierto eso de que “los sueños, sueños son”.

Dime que alguna vez me dejarás perderme en tus labios… y pellízcame, vaya a creer que sigo soñando.

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Gracias por bucear en mis sueños.

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