sábado, octubre 10, 2009

Sin razón

No te esperaba hasta mañana, y no te sabía hasta ayer...

Será porque me oprimía tu imagen en el cerebro.


O será porque no podía ya ver nada.
Que triste, pensé al ver mi sonrisa helada.
Borrada por una marea fugaz de resentimiento hacia mi.

Recordando los cuentos que nunca oí a la hora de dormir...

Obré mal y me arrepiento.
Y no logro sentirme capaz de volar.

Porque no sé saber qué saber cuando no me dices que lo sé
Háblame de los gestos que en mi ya están oxidados, que hace día y medio
que no se, sonreír sin que me duela el lado izquierdo del cerebro.
Que me rige el pensamiento y a mil por hora pienso y sueño a la vez que no puedo medir... que no puedo ser
 
Háblame de lo triste que llego a sonar por dentro a la deriva
De los días en los que soy la peor versión de mi misma
Háblame tú que me conoces bien, o hablame cada vez que temas desconocer los rincones olvidados de mi débil corazón...
Y entonces mírame como la princesa que dices creer que soy,
y dime que sí estoy cuando prefiero desaparecer...
Dime qué he de hacer...
si pretendo ser libre del tiempo que me persigue sin saber que estoy
perdida dentro de bucle de la resignación
ignorando en silencio la rapidez con la que me consumo...
y me esfumo de este mundo de locos para marcharme al nuestro
y marcar mis pisadas a conciencia en la escarcha de mi silencio
que ya no sé si decirte que ando desorientada entre tanta indecisión
y creo que las alas que me diste no me sirven para huir

y sea como sea, ya no está aquí;
ya esa niña se escapó sin ninguno de los dos.
Te hablo de mi risa...
Te hablo de mi color...
Empañada de nostalgia se desplaza mi melancolía, tinñiéndome de gris perla....
Sonriéndome me deja caer y se marcha de nuevo
esa estúpida alegría...
que no me da más que tristezas...
Pero estoy sola, no hay manos que me sostengan. Aquellas que sé se ofrecerían sin dudarlo no son tan fuertes como para sostenerme sin caerse conmigo y no quiero que nadie lo haga. Si voy a hundirme lo haré sola, nadie merece hacerse cargo de lo que me pasa o de los recuerdos que me invaden. Debo ser fuerte, afrontar lo que me toque, ser artífice de mi destino e intentar por lo menos que quienes sufrieron conmigo no vuelvan a saber de mi dolor…
Porque no quiero ser yo la que haga que tus ojos se empañen de desazón...
Sin razón.

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me ha gustado mucho tu blog, lo agregaré a favoritos para seguir leyéndolo, ¿De acuerdo?
    Aquí te dejo el mio:
    www.winterbloodynight.blogspot.com

    Espero que te guste.
    ¡Adiós!

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  2. Sé que es posible convertir la tristeza de este texto en felicidad. Yo no dudo de la fortaleza de esas manos, ni del poder de tu sonrisa.

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Gracias por bucear en mis sueños.

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