miércoles, diciembre 30, 2009

El chico de la sonrisa misteriosa


Estaba paseando distraída con mil y una melodías que parecían no tener fin y mezclarse entre ellas.
Suspiré al ver que el cielo no parecía más calmado que la noche anterior. Pronto comenzaría a llover y, para variar, no llevaba paraguas...
Seguí caminando a un ritmo pausado y despreocupado. Con los hombros caídos y los labios algo separados... un gesto muy mío, que repito sin querer.
De pronto, la lluvia empezó a caer, desesperada.
La gente corría a mi alrededor asustada... ¿de qué?
Imaginé a un monstruo enorme, aterrorizando a padres y niños, abuelos y tíos... pero lo único que parecía tener a todos atemorizados era el agua que del cielo caía...
Choqué con algo y me tambaleé, aturdida. Tu metro ochenta se dibujó ante mi con una espléndida sonrisa de disculpa.
Aún así, te dirigí una mirada frustrada mientras me ayudabas a recoger mis cosas...
Y tu sonrisa se iba grabando en mi memoria.

Los días pasaron pesadamente, y buscaba tu mirada inconscientemente entre los rostros de las gentes que paseaban a mi alrededor sin mirarme siquiera.
¡No te pude encontrar!, ¡pero no dejé de intentarlo!
Aun sabiendo que era estúpido...

El otro día volví a verte, misterioso chico de hermosa sonrisa... paseando entre las nubes de mi derrota... como un ente salido de mis más profundos sueños...

Y no supe qué decirte... Y no supe cómo abordar el tema que me llevó hasta ti...

No supe preguntarte si eras real o quien me llevaría a mi fin...

¡Eras solo el eco de mi cerebro que desvariaba! ¡Eras sólo un personaje creado por una imaginación desmedida!

Y volví a quedarme sola, con una sonrisa sarcástica, ante el frío que me iba congelando poco a poco.
El invierno se instaló... en mi corazón...

¿Hay alguien ahí?, ¿o sólo estoy yo?

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