lunes, diciembre 28, 2009

Miradas

Que se cruzan y se entrelazan diciendo todo sin tener que decir nada.
A veces llegan a empañarse por la acción de las palabras, aunque estas carezcan de sentido.
Aparentemente, siempre permanecen igual, pero hay personas, a las que llamo con acierto magos de los ojos, que perciben, con cada emoción, un brillo diferente, en los ojos de una persona como tú o como yo.
Corrientes. Sin nada que decir que no se haya dicho.
El silencio nos persigue sin nosotros ser capaces de distinguirlo.
Parece un atrezzo más en medio de la escena de tragicomedia que tenemos montada.
Pero nosotros sabemos de su realidad. Notamos como grita en nuestros oídos, hechos a su presencia. Adaptados a su sabor y textura característicos.

Fui en busca de la emoción que creí perdida y me topé con unos ojos que parecían carecer de fondo. Unos ojos melancólicos, igual que los míos.
Estaba frente a un espejo y  su superficie estaba quebrada. Hacía frío dentro de mi misma.
Pero me resistí a abandonarme entre tantos sentimientos mezclados y perdidos.

Seguí caminando, arrastrando el peso de mil cadenas que tiraban de mi hacia atrás.
El centro de todo estaba allí, en medio de la más suprema oscuridad... pero tenía miedo de volver a perderme...
Mas la soledad fue más fuerte, y su perfume el más dulce de todos, y caí de bruces en el desconcierto, muy embarrado, por cierto, de mi inconsciencia...
Pues de haber estado consciente, jamás me habría adentrado en mi mente sin un par de pilas de repuesto.

La silla estaba vacía al regresar a la habitación. La estufa apagada y el viento golpeaba la ventana entreabierta. Suspiré abatida y me senté, esperando Dios sabe qué, desdibujando los motivos navideños que algún graciosillo había pintarrajeado por toda la pared.
Fuera los árboles parecían estar a punto de caerse de bruces.
Me encogí en el asiento, cubriéndome con la ya desgastada manta de punto.

Proseguí con mi curioso paseo a bordo del barco de lo irreal a través de un mar de extrañas luces y sombras, proyectadas por un viejo caleidoscopio que ya sólo emitía luz blanca.
Tenía la sensación de estar vagando sin rumbo cuando llegué "al otro lado". No sé de qué, pero mi subconsciente me dijo que estaba al otro lado de algo.

El agua me llegaba casi a las rodillas, pero seguí andando con valentía, o con estupidez, en un intento desesperado por aferrarme a un clavo ardiendo, para no desaparecer del todo.
Me quemé las manos, pero salí de mi cerebro con expresión triunfante. Si sentía el dolor de la quemadura significaba que aún estaba viva...

El tiempo apremiaba, pues el Sol iba desapareciendo gradualmente en el horizonte, gobernado por enormes nubarrones de color oscuro. Una tormenta se avecinaba.
Esperanzada, abrí la puerta de par en par al oír un insistente golpeteo. Dos niños pequeños entraron atropelladamente, sin decir ni mu.
Cerré la puerta y me encerré en mi habitación, también cubierta por cientos de pequeños y estúpidos adornos navideños.
Cerré los ojos rezando porque acabara aquella pesadilla... y me desperté en mi casa. En la verdadera.
Objetos volaban por los aires y los gritos se mezclaban unos con otros, hasta que, al final, era incapaz de entender nada.
En la calle se oían los villancicos...
Entonces deseé no haber nacido, o haberme quedado para siempre encerrada en aquel absurdo sueño.

El alba me aguardaba con una expresión de enfado. Tal vez había tardado demasiado, me dije, y los primeros rayos de sol iluminaron mi rostro dormido.
Y las rosas que quedaban aún despiertas se sumieron en un eterno letargo.
El jardín se congeló y volví dentro de mi misma. Deshice las maletas y me puse a esperar, con una buena taza de leche caliente, a que la otra parte de mi persona regresase para hacer de mi, un yo completo. Si la encuentras,  dile que me diga si está bien... que desde que se marchó contigo no tengo noticias suyas.


¡Felices fiestas!
Grité de pronto, poniendo cara de pez.

Mi mirada se topó con la de un desconocido, que jamás olvidaré.

1 comentario:

  1. Magos de los ojos... Creo que yo también conozco a alguno.
    Lo de ''poniendo cara de pez'' me recuerda a una cara que pongo yo a veces ante el espejo desde que tenía 3 años... es igual que esta: '3' xD
    ¡¡FELICES FIESTAS!!

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Gracias por bucear en mis sueños.

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