miércoles, enero 27, 2010

Ella

Ella sonrie.
Una pequeña lágrima se le escurre por las mejillas. Brillante. Dejando un rastro tras de sí.
Ella se mantiene erguida.
Una fría y dura piedra le golpea con isistencia a las rodillas.
Ella dice que sí.
Una lánguida sonrisa se le desdibuja, vacilante.
Ella no lo niega.
Ella no dice que está perdida.
Ella no reconoce que no siente su vida.
Ella no suspira...
Ella no respira...



Ella no quiere ser ella nunca más...





Mirémonos a los ojos y sepamos las verdades que estos gritan.
En un silencio arrebatador.
En un abrazo silenciador...


Ella se encoge sobre sí misma.

Mintámonos y nunca reconozcamos que es cierto.
Mintámonos y sepamos lo que es incierto...

De ti...
De todos tus recobecos...
De todos tus misterios...



¿Me dirás algún día la verdad?
¿O seguiré dando vueltas en círculos cuyo centro siempre serás tú?

Tú.
Etéreo e incierto amanecer.
Peligrosa mirada...


Ella teme tambalearse y caer.
Ella no quiere volar.
Ella no quiere ver...
Ella no quiere crecer...









Ella ha muerto.
Hoy se coloca sus pequeños tacones de color gris y comienza a caminar.
Nada deja atrás, salvo sus recuerdos.
Ella ha muerto.
Hoy camina en línea recta hacia su futuro desconocido, sin ninguna esperanza.
Nada permaneció en su corazón de niña.
Ella ha mmuerto.
Sus muñecas se quedaron estáticas para siempre, con el polvo acumulándose sobre su mundo.
Nada puede cambiarlo ahora.
Ella ha muerto.
Hoy ya es demasiado tarde para volar con las hadas de esos cuentos marchitos.
Nada consigue sacarle de su lento devenir.
Ella ha muerto.



Junto con una blanca y bella lágrima de color gris.




Ella ha muerto, y lo haría de nuevo...




por ti


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