viernes, enero 22, 2010

Incompleto


Alto, para el paso, no eres bienvenido.
Mientras que por estos lares paseen sueños derruidos y fugaces ilusiones que no son más que aire.
Aire que se me atraganta sin ninguna consideración...
Y no, ¡no me dejan escapar de su prisión de palabras furibundas!
Mentiras embravecidas aplauden tu llegada desde lo alto de esta torre.
Pero yo no quiero que llegues.
No quiero que aterrices en mi corazón, porque sé que luego te lo llevarás...
Sensación de desamparo cuando ya nada cabe esperar sólo el devenir inexorable de un etéreo amanecer.
Fugaces sonrisas sin dueño se marcharon para no volver.
A ser.
Más de lo que he sido.
Por ti.
Por algún sueño ya cumplido que pudiese centrar en mi mente.
Inquieta y difícil de expresar.
Como mis ojos.
Melodía sin final.
Tardías gotas de rocío que cayendo ahora están.
Me había quedado dormida soñando que no tendría que despertar.
¡¿Por qué lo has hecho?!



Gritó en silencio, los ojos hundidos para sí.
Sin querer.
En silencio, paseó la vista por aquella habitación extraña, llena de gente desconocida.
Sus caras, fijas en ella, la intimidaban...

Fue entonces cuando me di cuenta de que me había vuelto loca.
Total y completamente loca.
Miré con desprecio a mi derecha, donde una gárgola desconchada se burlaba con una mueca fría y distante.
Ya casi imperceptible.
Abrí la boca para responderle... Pero mis labios no cedían.
Estaban sellados, literalmente.

Abatida, suspiró.
Se sentía estúpida por sentirse tan ridículamente infeliz.
Porque si nada tenía sentido no debería buscárselo siempre.
Todo sería mucho más fácil.
Se dijo sin una pizca de convicción, pasando los largos dedos por el pomo de la puerta.
Frío al tacto.
Tanto que quemaba.
Corrió en busca de "un lugar seguro", y se encontró en medio de la nada.
Porque no hay nada más seguro que nada de peligro...
¿No?

Érase una vez un sueño sin sentido...
Érase una vez un príncipe incomprendido...
Y una princesa que se hinchaba a antidepresivos...
Y un rey que pasaba olímpicamente de la reina...
Que se iba cada noche con el juglar...
Puesto que era el único que tenía algo de cuerdo en esa extraña pintura.
Porque era divertido pasear a lomo de sus historias.
Descabelladas.
O, más bien, descabezadas.


Latía una estrella en su ventana...
O eso creyó soñar...
Después permaneció ante el cielo oscuro buscando un resquicio de su fulgor durante dos noches más...
Hasta que sus ojos se cerraron en un extraño sueño.
Extraño por lo largo, que no por otra cosa.

No sé que quieres que diga, si a veces no logro encontrarme...
¿cómo esperas que te encuentre a ti?
Mi destino es indefinido, igual que mi trayectoria.
Pero todo se precipita en este extraño mundo que, tal vez, me venga grande.
Aquí no soy especial.
Aquí soy rara.
Aquí estoy sola.
Y como a veces no sé ni quién soy, continuaré en tercera persona...

Nadie dijo que fuera fácil ser veleta, porque el viento a veces te golpea demasiado fuerte,
como para resistir durante demasiado tiempo.
Retorciéndose por las cosquillas.
Las rodillas... dobladas.
Las manos... Vacías.
Los labios... sellados.
Los ojos... cerrados.
O más bien vendados...

Dibujó una sonrisa incompleta y creo que aún hoy continúa buscando la pieza que le falta:
Every body says that time heals the pain... I've been waiting forever!! And that day never came...
Se sigue repitiendo en mi auricular.
Como una frase inconexa en mi historia particular.
Como un pedazo perdido en medio de un tempestad.
Entre la rabia por haberlo perdido y la resignación porque no podré encontrarlo de nuevo.

Bueno, mejor explícame qué nombre le pongo a esto que sentimos (o que no sentimos) [¿?]
O seguiré desvariando por siempre jamás...


Suelen decirme rarita...
¿Y tú quién eres? =)


Digo atrapando tu imagen en mi recuerdo para lograr sobrevivir hasta la próxima vez en que pueda encontrarte... o entender-te.
Aunque nunca sepa si es cierto lo que pienso.
Gracias, de todas formas, por hacérmelo creer.



Un te quiero resonó por toda la sala de la desesperanza, llenándolo todo con su dulzura.
La mentira daña, pero al menos te hace sonreir...
Pensó mientras cerraba los ojos fundiéndose en un extraño beso.

Y,  finalmente, exhaló su último aliento.

Uno.
Dos.
Tres.

Tres gritos quebraron la noche, que luego volvió a quedarse en silencio.

2 comentarios:

  1. No sufras!No eres tú la culpable.Eres especial,:).

    La vida es decepcionante,extraordinariamente decepcionante.

    La gente que crees más especial es la que más decepciona;ya lo he vivido varias veces,:(.

    No dejes que eso te pase!

    Un abrazo enorme! Sé feliz,lo mereces.

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  2. Y no sabes como eso duele.

    ResponderEliminar

Gracias por bucear en mis sueños.

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