domingo, enero 24, 2010

Virtudes

Como castillos de arena que se deshacen poco a poco en un día de lluvia, las dudas parecen desaparecer por momentos.
Aunque nunca tardan mucho en regresar, ocupándolo todo.
Si es que soy...

Las nubes no parecen estar por la labor. Mañana volverá a llover, eso ya lo sabíamos tú y yo.
Aquí siempre está lloviendo.
Las palabras son cuchillas al rozar con tu aliento.
Y llegan a mis labios.
Siendo éste el único beso que me darás...
O eso creo.

Me pregunto a qué sabrán tus labios al rozar con los mios.
Sentiré un escalofrío que no sabré definir.
Las palabras entonces sí serían innecesarias. Ojala que el viento se las llevase entonces.
Ojalá que el tiempo se detuviese para siempre.
Aunque siempre no se cumplan, mis sueños... ¿o puede que nunca?



Un vítreo amanecer se percibe desde tus ojos. Profundos como el océano que me imagino, rozando mis brazos con la yema de los dedos... al despertarme.
Pero no los tengo. Por más que los imagine... no es perfecto.

No es tan sencillo.

Y sé que soy estúpida por conservar la esperanza, o al menos, eso creo que piensas.
De una forma u otra, sigo sintiéndome como eso. Como menos que un grano de tierra a tu lado.
No tengas miedo a pisarla, otros ya lo hicieron antes... ojala te vieses impulsado a hacerlo tú...
Así te sentiría como en mis sueños... rodeado del azul...

"De mil amapolas que cantan no te creas su melodía...
Los días y las noches se mezclarán cuando el amor sea tu guía"


No creo en guías.
Dime que me quieres y entonces lo tendré claro.
No cabrán dudas en mi desamparo... habrá un poquito menos de oscuridad...



Que superar.


Para estar de nuevo ante tus labios... y cerrar los ojos sin temer que te hayas ido cuando los abra.

¿Me quieres?


A veces ignoro el motivo que me empuja a buscarte siempre que siento que te has alejado. Tal vez fuera eso lo mejor... para ti.
Olvidar las preocupaciones que mi presencia impertinente te ocasionó.

¿Es eso lo que quieres?


- No lo sé.- Respondió el príncipe con una triste sonrisa.
Ella se alejó, pensativa, sin saber muy bien qué decir.
Comenzó a descender por las largas escaleras de caracol. En busca del destino que había abandonado para mezclarse en aquella tormenta.

- No te marches...- Dijo de repente, cogiéndola del brazo para que no siguiese andando.
Ella se detuvo y lo miró por un instante. Un beso fugaz les fundió en un eterno instante. El etéreo anochecer se adivinaba tras el largo ventanal.

Dos figuras caminaron por un campo de amapolas tardías bañados por la luz de la luna. Sus manos, entrelazadas, se buscaban para que no pudiesen perder el rumbo que sus corazones habían marcado... Justo antes de perderse dentro de un sueño desdibujado.


Puede que ya no sepa más que decir... puede que no tenga nada que decir.
Solo sé que, estaré esperando pacientemente ese sueño que se me ha perdido cuando quise pretender que el  sabor de tus labios está en los míos... acompañándome cada vez que te pienso, dentro de mí, agarrándote con fuerza a mi corazón, para que no se vaya.


O defectos, según se vea.

El hecho de que la marea me devuelva de vez en cuando a este territorio alejado de tierra. Donde estamos tú y yo y lo demás no importa.
Y que pese a soñar y temblar, ya nada me asombra...

Puesto que no hay nada más doloroso que no saber qué se siente cuando sabes la verdad.
¿Verdad que no me quieres como pienso?
¿Verdad que no soy más...?


Como una palabra, de esas que el viento se lleva al exhalar...
Como un sueño extraño y absurdo que no va a cumplirse...




Por más que yo insista, no voy a poder saberlo.
Yo sólo soy yo.
Con mis pocas virtudes... y todos mis defectos...

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho el texto, hoy no estoy muy de humor para dar ánimo, así que sólo te recordaré una frase:
    ''A una persona se la quiere por sus virtudes, pero se la ama por sus defectos''
    Un saludo^^

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Gracias por bucear en mis sueños.

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