domingo, febrero 28, 2010

Indefensa

Sonrisas negras

Rosas rojas
Aire frío
Gélido
Me abraza

Cuando anochece...

El tiempo languidece por momentos

Sonrisas hoy sin dueño
Revolotean por mi desconocimiento...

Te extraño...

Y-esa-niña-imbécil-desaparece
Y ya no me duelen los golpes


Ni las caídas.


Sueños que se me olvidan
Cuando despierto
El Sol no aparece en mi ventana
Gris el día se me escurre
entre las dulces palabras
que de tus labios salen


Y ya no puedo deshacerme de las ganas
de arrastrar-me, hacia algún lugar donde no me encuentres



Nunca más


Me volví a hacer daño
Y hoy volveré a sonreir
con los ojos vidriosos y el gesto de desgana


Una lágrima atragantada
En los delirios
de mis sentimientos


Deja de herirme


No valen nada
ni las palabras que escribo
ni las que digo de vez en cuando
cuando intento dejarlos libres
y ser un poco más yo misma.



Que sea lo que ¿tú? quieras
Una vez más




Me rindo.



Hazlo como quieras...

pero, por favor, que no duela mucho



ya sé que no te gusta demasiado que te quiera...
Lo siento.
Te jodes.


A mi tampoco me gusta perseguirte


Pero mucho menos extrañarte cada día...
Y dibujarte en mis pupilas para que, cuando no estés, los sueños que por las noches me asaltan
Puedan ser Dulces de verdad




En este mundo enorme y absurdo.
Las manos vacías.
El corazón en el bolsillo.
Lágrimas de cristal.
Inútil fragilidad
que me hace estar indefensa
ante esta realidad.

Fría una nube.
Palidece mi rostro.
Rojas las rosas de sangre
que adornan su colchón
Manchado de pasiones
desbocadas ilusiones
que nunca fueron...
nunca más que eso.


Ella hoy no habla
aprendió a madurar
en silencio
paseando por las calles desiertas
cubiertas por el hielo
que anhela recubrir su corazón

Ella no necesita a nadie
la maldad siempre será tangible
Ella se recubre en palabras de algodón
el temible monstruo despertó.
Ese que siempre le dirá que no vale nada

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Gracias por bucear en mis sueños.

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