domingo, febrero 07, 2010

¿Nosotros?

- Fue sin querer... Prometió mirándola a los ojos, con los suyos entrecerrados por el miedo.
Sabía que le había hecho daño. Los dedos se le habían quedado marcados en su blanca y delicada piel...
Su cuerpo delgado se estremecía bajo una película de sudor frío.
Se puso en pie como pudo y retrocedió.
- ¡Olvidame!
Vociferó luchando contra sí misma. Contra la parte de su corazón que le decía que le besara... y aquella otra voz sensata que le susurraba que corriera.

Los gritos surtieron efecto, aunque no el deseado.
No cabía nada de lógica en todo aquel cuadro extraño y abstracto. Todo había perdido el poco sentido que antaño tuvo...

- Siempre serás mía...
Y ya no volvió a abrir los ojos. Todo había terminado.


Game Over
El sonido de la consola se apaga en la lejanía. El aburrimiento crece en mi interior.
Me aburre pretenderlo tan sólo, así que imagínate hacerlo...

No, hacerlo sería demasiado... ¿inútil?

Sólo innecesario

O simple y vulgarmente absurdo.
Como que realmente se crean que me río porque me apetece estar sola.
Claro...
Si es que soy rara hasta para eso...

O eso piensas

Sabes que ya no me importa lo que crean, al fin y al cabo, lo peor me lo digo yo sola. No necesito a nadie para que me rompa en trocitos.
Mientras tanto, mientras que los días pasan... voy haciéndome más débil, y también mucho más dura...
Débil por dentro y dura por fuera, así es como quieres que sea (¿?)
No, como PREFIERES que me muestre, pero sin ser cierto, para que nada me duela...

Para que tú no duelas
porque temes hacerme daño
(¿?)



No comprendes que el daño ya está hecho, desde el día en que dije que me había enamorado de ti... aún sabiendo lo absurdo de mi persona.
Una burda imagen dibujada sobre tu inconsciencia.
A veces me sueñas pero nunca me crees...
¿Cierta?


Anhelando que no me olvides y sabiendo que ni siquiera recuerdas lo que realmente debes recordar.


De nada me sirve que te acuerdes de mi si no recuerdas lo que siento...
cuando decides decir algo que no sabes cuánto puede llegar a doler.


Porque las palabras no me duelen. Me duele que las tuyas  estén sujetas a mis interpretaciones.


Si sabes que me odio, ¿cómo pretendes que espere que sientas algo por mi?



Ni mucho, ni poco, ni bueno ni malo.
Simplemente, algo.



Volviste a perder, Montse.
El sentido y las ganas de intentarlo.
El que yo me haya detenido no para las agujas del reloj.
El que yo te quiera no significa que entiendas cómo...



No NECESITO que me correspondas, sólo que lo tengas presente...





No te preocupes, sólo es otro corazón roto.



Y yo sólo una plebeya enamorada del príncipe de mi mundo




¿Hay un nosotros o un tú y yo?



Ya no quiero saberlo
creo

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