viernes, marzo 12, 2010

Nieve

- Maldita sea.


Susurró, aturrullada.
Todo el mundo se giró con cara de enfado para callarla. Sin más, la chica del pelo negro se giró y se marchó de la biblioteca con un grueso libro bajo el brazo.
Tenía el semblante contraído en una mueca de incertidumbre. Los ojos agachados. Sin brillo.
Miró a su alrededor con desconcierto. No tenía la menor idea de dónde se encontraba, ni qué absurda broma la había llevado hasta allí.


Un pasillo largo y oscuro la separaba de la puerta de su habitación. Cerrada. Aunque ella la hubiese dejado abierta.
Las corrientes de aire frío y gris la envolvían con un siniestro perfume. Y descubrió por primera vez en mucho tiempo lo cansada que estaba. Lo inmensamente cansada que estaba en aquel momento.


Entrecerró los ojos y se dejó caer sobre un lecho de palabras vacías...




Y nunca más salió de aquel pozo. >






Un escaclofrío por mi espalda. La certeza de que había sido un sueño me complació por primera vez.
No me apetecía pensar ni en libros, ni en pasillos oscuros y mucho menos en una chica de cabellos caoba y cara pálida.
Fuera no llovía, pero el viento silbaba entre las paredes de mi cuarto.
Eran más de las tres pero menos de las cinco.
Necesitaba un abrazo, así que cogí mi móvil y me dispuse a molestar a alguien.
Sin saldo.

Escudriñé la oscuridad buscando a mi gato. Pero no estaba cerca. Así que me encogí sobre el estómago y me tapé hasta las sienes con la sábana.
Hacía varios días que no tenía tanto frío. De ese frío que se siente por dentro y te asalta así sin más.
Me envolví en caricias de papel y volví a cerrar los ojos empañados.


 <Se tumbó en la cama con un suspiro. Un espejo frente a ella. Se observó.
Se quitó los guantes y los calcetines y caminó hasta estar a escasos centímetros de su reflejo.
Desabrochó los botones sin prisas, guardando silencio.
Nunca había sido especialmente bonita, se dijo, centrándose ahora en los ojos oscuros que tenía enfrente.
Sus hombros, no muy gruesos, parecían más pálidos que de costumbre, caídos a los lados.
Se soltó la trenza con cuidado y se alborotó el pelo, que le caía ahora despreocupadamente, haciéndole cosquillas en la espalda.
Con la mano, borró el color de la sombra de ojos y de la barra de labios. Su cara, tan pálida como la recordaba, se dibujó poco a poco.

Tras recorrer con las yemas de los dedos un sueño inconcluso, se abandonó al frío seno de una pesadilla.
Bajo las sábanas de su cama, mil historias se precipitaban al vacío, atraídas por una fuerza superior.

La tímida certeza de que nunca más volvería a ser lo que era.


El dulce perfume de una rosa deja de ser dulce cuando te acostumbras a él.
El rubor que se asoma a los ojos inocentes deja de ser hermoso cuando se deja de soñar.
Su vida estaba construída de recuerdos, y solamente ansiaba olvidarlo todo. Para siempre jamás.>





Anoche me desperté desconcertada. El miedo latía en mis oídos.
Espero que vuelva a nevar allí donde estés. Porque hay mil estrellas más brillantes y hermosas esperando por tus luces y sombras.
Porque ayer soñé que no era fuerte.




Y ni siquiera estaba dormida

2 comentarios:

  1. Los sueños son más agradables cuando tienes una vida tranquila, satisfactoria y estás agusto contigo mismo. El subconsciente sólo puede llegarse a ''controlar'' en una pequeña parte, que es la que alcanza a tocar el consciente.
    PD: Odiaba las matemáticas, suerte que ya no me tocan más xD

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  2. Dios mio que entrada más preciosa. Increible.

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Gracias por bucear en mis sueños.

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