lunes, marzo 22, 2010

PLin, Plan, PLun

Se me caen las lagrimitas.
Me ahogo en el vaso que hoy se derrama sobre la mesa. Las cartas también están rociadas por ahí.
Tengo todas las de perder, como siempre.

Manchas escarlata sobre el espejo del baño. No me reconozco.
¿Otra vez?
Tía, mira que eres plasta...
Montse, te quiero.
Jajajaja, ¿en serio?
Te odio
Te necesito
Ayudame
Solo quiero ser feliz
¿Me echas un cable?
[...]

Y mientras tanto...
Me regocijo en mi decepción. He perdido peso, sí... e inteligencia.
Se ha escapado con mis uñas. Vuelvo a comérmelas, porque nunca termino aquello que empiezo.
Porque sólo soy una inútil. Una patética niña desconsolada.

No me abraces o acabaré por romperme en trocitos pequeños.
O te romperé a ti. Torpe hasta el final.



Tictactictactic...
No puedo dormir. Me asfixio. Tengo ganas de  gritar. Tengo ganas de servir para algo más que de recoge arbrigos. O recoge sueños.
De papel pintado.
Los ojos huecos, hoy no me dicen nada.





Vuelvo a llorar. ¿Cómo no? Y no sé a quién acudir...
Siento molestarte... ¿me puedes abrazar?

1 comentario:

  1. El vaso derramado a veces es suficientemente profundo para hundirse en él si el malestar está ahí para hacer de piedra atada a tu tobillo. ¿Pero y si construyeras un barquito de papel de sentimientos positivos? Poco a poco podrías irlo reforzando con otras emociones más fuertes, de manera que se hiciera invencible.
    Es posible que nuestra misión en este mundo sea ser lo más felices que podamos y ayudar a los demás a serlo. Nunca es tarde para empezar un nuevo proyecto.

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Gracias por bucear en mis sueños.

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