sábado, marzo 27, 2010

Sea sin ser, siendo

Seamos silencio...
Dijo una gota de lluvia al deslizarse por el cristal de mi ventana.

Fluye, fluya, fluimos. Nos mezclamos y confundimos. No acertamos a distinguir-nos entre tanta gente extraña y fugaz. Instantáneamente, cerramos los ojos y nos echamos a dormir. Nuestras cabezas cerradas. Silencios intermitentes ininterrumpidos.
Me duele en el pecho. Un hueco se me ha quedado abierto. Crece y me absorbe si me quedo sin decir nada,  fingiendo miradas que no miran: sólo se clavan.

Yo no veo. Yo observo. Simplemente permanezco callada, esperando a que la soledad me consuma a mi también, como a todos esos sueños que un día te confesé que existían.
No quería que fueran y ahora ya no están.

Ya no brillan sin brillar, los ojos, dando vueltas sobre sus pies, tambaleándose siempre.
Y si caigo, no me intento levantar. Sólo imaginar el esfuerzo que supondría no me deja reaccionar.

Y así somos y así seremos. Nunca habrá más de lo que se ve si no se aprende a desear.
No lo pretendo. O lo hago o no lo hago: Ya dudo suficiente todos los días. Aceptémoslo. Ser quien soy no va a ayudarme nunca pues pocas veces lo hizo.

Esperemos que tenga más suerte ¿la próxima vez? que se quede encerrada en la sombra de un recuerdo absorto en su propio reflejo.
Atrapado en un espejo pintado sobre la pared en relieve.

Se marchitó su vida y dejó de respirar aquel aire contaminado: tenía miedo de seguir creyendo que iban a permitírselo.

La felicidad no existe en sí misma, se esfuma con velocidad pasmosa.
Mire-mo-nos sin dudas ni peros.
Siendo lo que somos, y desaparecerá su grito distante.


Seamos silencio...
Repitió al golpear-me en la punta del zapato antes de desaparecer.


Inconstante por naturaleza. Naturalmente, eso no ha cambiado tras el paso de los milenios.
Decenas de miles de años con las manos sobre la cara protegiéndose del exterior. Creyendo que la evasión así se le concede en esta realidad inmisericorde.

Se arroja al agua y siente el silencio que bajo su blanda superficie reina.
Los oídos le chirrían y no respira los colores como solía. Los sentidos enturbiados por el mundo real que tan irreal parece.


Seamos silencio...
Pareció susurrar justo antes de que yo imaginara cómo sería besarle.

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