lunes, abril 05, 2010

Una a ¿dos?

Tengo la cara pegada al escritorio. El cerebro, en la ventana. Si no, se me ha perdido.
Llevo todo el día dándole vueltas a la cabeza. Tanto que creo que se ha hecho más redonda.

Cientos de folios empezados se me amontonan por encima de la mesa. Soy un completo desastre, lo sé, pero qué quieres que te diga. No puedo evitarlo. Pocas veces consigo acabar lo que empiezo. Los poemas son intentos. Las palabras... Bah... qué importan las palabras.
No sé cómo me siento. Ni siquiera estoy segura de sentirme. Estoy completamente segura de que si hoy me pinchasen con una aguja en medio de la frente no me daría cuenta.
Ahora mismo me limito a garabatear en una hoja en blanco. Pero se me ha quedado sin tinta el boli.
Sin brillo, los ojos. Sin aire, la garganta. Sin ganas, los dedos.

No me apetece nada. Ni correr ni quedarme sentada en silencio mirando a la pared. El techo parece estar cada vez más bajo cuando vuelvo a mirarlo para asegurarme de que no he salido volando.
No me limitan las cadenas que a todo el mundo sujetan a la superficie terrestre. Una vez que puedes alzar el vuelo luego es difícil querer/saber dejar de hacerlo.
Yo lo alcé todo cuanto pude, y ahora tengo miedo.
La caída libre se avecina.
El viento sopla más fuerte que antes.
No me quiero sentirme sola... Entonces, ¿por qué lo siento?
Y sé lo poco que le importa a la mayor parte de mi mundo... reducido a escombros.

Esparcidas por un tablero de ajedrez mis penas, temores y deseos. Peones en un juego que no comprendo. La partida se torció a partir de un punto determinado.
Se eclipsó el color de los ojos. La Luna ya no me mira como antes. El Sol no da calor.
Creo que esto es lo más cercano que conozco a la nada.
Los árboles se giran cuando paso por su lado.
Las hojas se alzan verticalmente enredándose con las nubes de algodón.
El algodón no engaña. Figuras en el cielo se desplazan, respiro el eco de sus burlas.

Mi corazón fue de hielo en algún momento. Pero el hielo se derrite. Y volví a llorar.
Y volví a sentir. Y volví a reaccionar a estímulos que alguna vez me interesaron...

Llueve.
A cántaros. Puede que no realmente, pero yo siento el desplazarse de las gotas de lluvia por el cristal de mi ventana. Cerrada para que no entren mosquitos. Ni moscas. Ni aire. Ni sonidos.

Yo sólo quiero estar sola.
Rendirme y levantarme cuando me plazca, exactamente como antes hacía.
¿Antes de qué?

Agazapada sobre la cama, dibujo el contorno de un sueño que se acabará escurriendo entre mis dedos.

Delgados. Relatos de drama y suspense. ¿Para qué inventar si la propia vida no es más que un libro que poco a poco vas escribiendo y que a veces ni controlas? ¿Para qué imaginar...?
A veces en este mundo tan extraño no hay cabida para las mentes creativas.
Mucho menos caben los inconformistas.

Piernas. Tiemblan. Se doblan. Y caen.
El suelo está frío. Duro. Me duelen las rodillas.
El pulso cede. Me deja respirar mejor.
Las luces están apagadas. Duermen. Lo que yo debería estar haciendo.

Puedo llorar tranquila.

Dejando que la lluvia me recuerde que mañana volveré. Volveré a asentir a todo cuanto me digan.
Volveré a pensar por mi cuenta encerrada en mi castillo. De naipes. Mentiras.

- No tienen precio.
- Nadie se lo puso.
- Yo lo haría.

Sonrisas presas en un despertador. Un sueño enfermizo recorre mi mundo de lado a lado. Quemándolo todo sin que yo haga nada por impedirlo.
Ojala pudiera quemarme yo también y dejar un rastro de cenizas que el viento se lleve.

O que la lluvia arrastre a la orilla del mar más cercano. En su infinito azul perderme.

No, no gracias, no me apetece soñar.



Alza



el vuelo



pájaro



oscuro



se aleja...



Plumas



blancas



caen



Sobre mi ventana



Llueve



fuera



dentro




Ahora...



sólo nieva.


 Una a una.... una a ¿dos?. Las cosas caen por su propio peso.
El suelo las atrae sin remedio... ahora sólo me queda predecir contra qué se chocarán.

1 comentario:

  1. Volar es fácil cuando le pillas el truco, sólo se trata de satisfacer los deseos del cuerpo y del alma, de crear un bienestar, de intentar abrir caminos cuando creas que no queda mundo por descubrir. Y los montones de folios desechados son normales cuando a la inspiración no le apetece aparecer, pero ningún folio se usa en vano, porque de cada verso se aprende algo, este bien o mal.
    Muchas gracias por el comentario de ayer^^. La felicidad se encarna en muchas formas, la mia es él, aunque no me gusta que mi felicidad dependa de otra persona, supongo que es la desventaja del amor. Anímate y sonríe, que la vida es corta y entre lágrimas se pasa por agua. ¡Un saludo! :)

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Gracias por bucear en mis sueños.

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