lunes, mayo 17, 2010

Pérdida de memoria

Soñemos sinfonías sin sentido.
No tiene precio tu sonrisa cuando finjo ser feliz. Aunque a mi me duela.
Y somos tan iguales... tanto que a veces me asusta. Me asusta mirarte y verme allí delante, como cuando me observo el la superficie del agua.
No me llegan al alma las canciones, pero qué le vamos a hacer. No hay melodía más hermosa que el rechinar de tus dientes.
Te enfadas... te enfadas y te nublas como un día de verano. Como si una ola me revolcase por la arena y me manchara de las motas decepcionadas de tus lágrimas azules.
Qué trágica tu salida teatral, dando un portazo y llevándote todo por delante.
Avanzamos dos pasos para retroceder cinco... Y luego llegamos al pozo y consigues darme esquinazo.
Eres tan resbaladiza como un hada trepando por las copas de los árboles. Como una sonrisa sincera. Como cualquiera de las estrellas fugaces que se llevan nuestros deseos.
Ni contigo ni conmigo. No sé dónde se ha quedado. Pero el hecho es que a romperlo, acordamos compartir espacio dentro. Y hoy ya no sé quién ocupa más hueco en mi corazón.

Huecos en la pared. Golpeemos con la cabeza sus tablas enmohecidas por el ácido de tus recuerdos tristes.
Y llenemos cada mota de polvo de los átomos de tu luz calidospica. Porque cada poquito con otro poquito se une. Porque poquito a poquito, me has arrancado lo que enlaza cada temblor de mis labios a un acorde traicionero.
Porque no sé cantarle al viento sin que se vuelen los papeles, los actores y el escenario de esta absurda función de marionetas que resultó ser mi vida.

Con los ojos colgando en la espalda y chocando entre ellos, miro a mi alrededor, dignándome a hacer caso omiso de tu indignación. Esa que te despeina el alma y me da a mi motivos de sobra para perderte.

Desvístame, señora, porque hoy no camino decidida por estos lares. Porque ahora tengo miedo de encontrarme con los monstruos de su pasado. Porque ahora siento que el tiempo va mucho más despacio, esperando a que cambie de forma. Me deforma su imagen escondida.
No sea cruel, Memoria, o será usted quien esté perdida.


5 comentarios:

  1. Que manera tan bella de representar una realidad que parece tan triste. Casi siempre los ambientes duros dan paso a los buenos tiempos, siempre se acaba despejando el cielo, llueva lo que llueva.
    Una lágrima azul de felicidad :)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Admito que es la primera vez que he entrado a tu blog, pero tambien he de admitir, que me ha impresionado bastante, derrocha creatividad, enserio ;)

    Un beso! Te sigo!

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  4. Mmmm a veces creemos que nosotros somos los que nos perdemos, pero a veces hay que partir desde atrás, me refiero a lo que está en el fondo, y es nuestra memoria, nuestra propia alma que pende de un hilo, entre la realidad y la fantasía.
    Realmente un texto llegador, y lleno de sentimientos.

    Nunca había escuchado tu nombre:| No es nada común aca en mi país...


    Besos!!!
    Pd: Si puedas date una vuelta para ver de que se trata mi propuesta del concurso, sería lindo que participaras:)

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  5. Muchas veces sólo perdiéndonos nos encontramos. Aunque hay que reconocer que la sensación de no saber exactamente dónde te encuentras es horrorosa. Pero siempre nos reecontramos,eso tenlo como una realidad completa.
    Besazos caleidoscópicos ^^
    Lena

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Gracias por bucear en mis sueños.

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