lunes, junio 21, 2010

Eco

A veces siento que el estómago se me encoge y adquiere el tamaño del hueso de una cereza a medio comer.
En esas ocasiones en las que ni siquiera la luz de una linterna puesta directamente sobre mis pupilas me haría reaccionar, me sorprendo contemplando a un punto fijo en la pared naranja desteñida.
Y veo que no es que las cosas carezcan de sentido, es que mucho tiempo he pasado buscándole un sentido más allá de lo meramente práctico, más allá de lo que ve todo el mundo. Y entonces, con el cerebro atestado de preguntas que ni sé - ni quiero - responder, río mi estupidez. Crónica o no, acabará por destruirme.
Acabará por destruir lo poco de mi que identifico en estas palabras que escribo con la única luz de una pantalla que acabará llevándose también mi vista. Para ser más exactos, ya lo hace.
Acabará por completar un ciclo extraño de mi vida que ni siquiera sé cuándo empezó.
A vueltas de campana voy llegando a un punto muerto, un punto ciego donde sé que no hay retorno. Ni un antes  ni un más tarde. Todo se detendrá, y empezará a precipitarse.

Si rápidos me pasaron los años hasta ahora, sé que a partir de ese momento no podré verlos venir. Puedo imaginarlo. Mi cuarto infestado de imágenes emborronadas. Mi espíritu de niña extraña impregnándolo todo pero sin asomar en mis ojos.
Sé que todos los años que ya hoy me parecen lejanos, lo parecerán aún más cuando el silencio deje paso al barullo interminable que imagino como el mundo más allá de lo que conozco en este instante.
En este preciso instante en que me aturde la soledad y el desconcierto. No siento que estoy donde quiero - ni debo - estar, sólo siento que algún día dejaré de teclear en medio de la oscuridad escrutando las pupilas de aquel que está lo bastante lejos para no saber sentirme y lo suficientemente cerca para hacerse sentir como lo más real que me rodea entre todo este montón de escombros, mentiras, verdades a medias y susurros entrecortados...

Mientras espero, clavando la vista en el ventilador, que venga una musa que me acaricie en los oídos historias nuevas con las que olvidar el zumbido de este mundo con tan absurdo hilo argumental.



Sí. La palabra de la entrada anterior era Adiós. La de éste es... Eco

3 comentarios:

  1. Preciosa... cuantas emociones dejas en tus letras, un silencio perfecto que acaricia la nostalgia, la mudez del eco que perfora un grito silente de tu garganta.

    Descubres en mi las emociones mas intactas de mi alma, encuentras ese punto exacto donde nace una lágrima que va quedándose presa en tus letras, a vece stambién sé que el tiempo se detendrá en un momento, en una tecla que sonará al finalizar una palabra.

    Besitos preciosa, un beso a tu corazón

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  2. Jo... me has emocionado... me encanta como escribes, como expresas, como sientes...
    Me entristece que tanto sentimiento solo pueda expresarse así porque en verdad es algo real y triste por lo que sea que estás pasando..
    ¿Me permites un consejo de una 'amiga'?

    Coge tu mp3(mp4, móvil, ipod..), unos cascos y sal a pasear y a contemplar el día que está comenzando! Estoy segura de que después de ver el sol, respirar aire fresco matutino, ver a los niños jugar en el parque, absorber un poco del calor de los rayos del sol... después de todo eso no puedes ver el mundo tan 'negro' como lo ves desde esa habitación oscura que no deja emerger tu vitalidad y por tanto, tu felicidad y ganas de vivir no tienen la suficiente fuerza como para luchar con la tristeza de ese habitáculo siniestro e infernal...

    A mí me sirve ;)
    Un beso linda¡¡¡

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  3. A mi también me has emocionado, transmites sentimientos muy intensamente.
    Me encanta tu blog, me quedo por aquí vale? ;)

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Gracias por bucear en mis sueños.

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