martes, enero 18, 2011

Yo idiota; tú mentiroso.

Con lo sencillo que parece a veces delimitar lo que somos y lo que no somos... ¿cómo puede ser tan difícil describirse delante de tu vista?
Siempre que paso por delante de una duda, me tomo mi tiempo en recorrerla de todas las formas posibles; sin embargo, nunca deja de ser duda. Esa es la única certeza que logro obtener.

Cuando la cabeza me da tantas vueltas que casi siento que vaya a descolgárseme, me aferro al cabecero de la cama esperando a que no sea un sueño.

Ya sabes que lo mío es soñar con imposibles.
Para posibilidades, mejor esperar hasta la mañana siguiente.

Así, mientras permanezco con los ojos cerrados, como si fuesen persianas herméticas más que párpados cansados, casi parece que nada puede afectarme. Ni los golpes que he de llevarme al venir de suplemento en esto a lo que sólo los valientes llaman vida; ni los que me llevo por ser claramente estúpida y encima, ver peor de cerca que de lejos.



Para la próxima, ya lo sabes, mejor miénteme cerquita, para que al menos pueda aspirar el aroma de tu piel blanca de mentiroso. Total, si iba a tener el mismo efecto:

Desconfiar de todo lo que digas
o tengas intención de decir en adelante.
Independientemente de que sea cierto o no.


3 comentarios:

  1. Dios... no querría ser yo el blanco de esta entrada.

    Esta noche, y solo para ti, te mando fuerte un sueño con sabor a habitación alquilada.

    :)

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  2. la de la foto, me inspira cierta paz.

    mientras haya una próxima vez..

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  3. mentira
    lejanía de almas
    cercanía de cuerpos
    dolor acumulado

    jeje, so perverso
    cuasi-psicopata

    un beso Duende

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Gracias por bucear en mis sueños.

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