lunes, marzo 07, 2011

Y tú ya no me esperas y yo ya no te busco.

Cuando el sueño ya no es sueño se convierte en vigilia...
Me gustan los días en que el cielo es tan azul que pierde importancia el hecho de que mi cámara no se tope nunca de frente con el Sol. Que no prestas atención a los nubarrones que se perciben al fondo y que se acercan... despacio, sí, pero se acercan.


Me gustaría sentirme tan ligera como un saco de plumas.
Tanto, que cuando paseara, la brisa me elevase con la misma facilidad que tiene para remover mis cabellos. 
Hoy me siento tan sola que hasta duele, pero ese cielo es tan azul... que ni me importa.
Quisiera absorberlo en mi retina; atrapar el momento como se atrapan las mariposas que se pretenden disecar (aún siguen en el techo las que hubieron en mi estómago). Capturarlo. Congelarlo para que no se me olvidara...


A veces, cuando me paro en mitad del gentío y alzo la vista como tratando de memorizar todo cuanto me rodea, pienso que tal vez sí esté volviéndome loca. Puede que no completamente; pero loca, al fin y al cabo.
Me gustaría ser capaz de describir cada escalofrío que me asalta y me coge por sorpresa. Aunque se acerque la primavera al calendario, yo presiento que se aproxima noviembre con sus cielos grises y su Sol ausente.

Quisiera tener un vestido blanco y un chaleco de nubes.

Quisiera que al pasear nadie me viera y así poder ir dando saltos o tararear esa estúpida canción que no logro sacarme de la cabeza.
Quisiera que nadie reparase en mi, ni para lo bueno (que amenaza en convertirse en malo), ni para lo malo (que siempre podría ser peor).
Quisiera ser como el aire, que entra y sale de tus pulmones con tanta regularidad y sigilo que apenas reparas en que si no fuese por él, morirías. Y que por respirarlo, mueres.


Pero hoy sólo soy un interrogante. Una hoja sin árbol que vaga, pesarosa. Que ni sabe hacia dónde ir ni dónde quedarse.
Hoy sólo soy la que soy y desconozco. Y aún desconociéndome sé que no soy todo cuanto podría ser.
Todo lo que nunca seré porque tengo la costumbre (mala o buena), de tropezar mil veces con las mismas piedras y no ser capaz de guardarles ni un poquito de rencor.
Porque tengo la incapacidad de encontrarme entre estas sábanas vacías (de ti, de mi, de lo que supuse que serían si te enredases, conmigo, entre ellas) si me dejo embargar por el sueño.


Y es que, ¿sabes? La vista desde las nubes no es bonita desde que dejaste de decirme que allí me esperabas.

Ahora tengo miedo, mucho miedo. Porque no sé cómo seguirte sin que me duela.


5 comentarios:

  1. Que bonita entrada, triste pero preciosa entre fotos atrapantes y series de palabras admirables.

    Yo tambien tengo en estos momentos el miedo pegado a los huesos y la incertidumbre arañando mi piel, pues aposte una noche por ese chico y cuando llego el sol supe que habia perdido.

    Un beso,animo duende :)

    ResponderEliminar
  2. Me resulta totalmente satisfactorio leer lo que a veces ni siquiera soy capaz de transmitir de ninguna de las formas. Sentir esa empatía llevada al extremo que te hace entender cada una de las sensaciones que hay detrás de cada frase.

    Me he metido de lleno en tus líneas y dejan un sabor agridulce por lo que contiene en el fondo... Aunque es precioso lo que has escrito, las palabras que has utilizado para describirlo...

    Me siento identificado con ese matiz de soledad, con el hecho de levantar la mirada entre la gente, detenerte y sentir como si todo lo demás quedase congelado a tu alrededor adquiriendo un tono gris...

    Desde hace unos meses he experimentado esa horrible sensación... He sentido profunda angustia y ansiedad materializada en días y semanas sin ganas de nada, encerrado en mí mismo, pensando que alcanzaría esa locura total a la que hacías referencia...

    La comprensión está infravalorada... Hasta hace poco no creía que alguien pudiese entenderme, que el compartir mis problemas no servía de nada... Después de tantos años me he dado cuenta de que no es así... sólo hay que encontrar la persona correcta.

    Ojalá te sientas bien muy pronto... Desde aquí te ayudaré y te animaré a seguir adelante.

    Ánimo Duende... un beso.

    ResponderEliminar
  3. Las esperas pueden ser angustiosas, pero los buenos recuerdos siempre sabrán sacarnos una sonrisa :)
    Gran escrito.

    Sonrisas de Caramelo :D
    D!SFRUTA!!

    ResponderEliminar

Gracias por bucear en mis sueños.

Buceadores recientes

¿Cuántos bucearon?